El abuso de sustancias psicoactivas (ASP) y el alcoholismo en pacientes admitidos al hospital general constituyen un problema pobremente reconocido por los equipos de especialistas tratantes no psiquiatras. Se calcula que aproximadamente un tercio de los pacientes hospitalizados pueden cursar con un trastorno relacionado con el consumo de sustancias. Pueden existir algunas correlaciones etiológicas entre las dependencias químicas y las diversas enfermedades médicas que complican el curso y el tratamiento longitudinal. Esto genera un impacto negativo en los sistemas de salud, al tiempo que aumenta los costos, las estancias hospitalarias y la morbilidad para esta población de enfermos.
A pesar de la alta prevalencia, costos económicos y disfunciones psicosociales generadas por el abuso de sustancias en pacientes con enfermedades médicas, muchos médicos y psiquiatras que laboran en hospitales de segundo, tercer y cuarto nivel de complejidad parecen de alguna manera sentirse “maniatados” para abordar terapéuticamente a estos usuarios de los servicios de salud.
Algunos de sus argumentos se basan en la poca experiencia y entrenamiento recibido durante su formación médica y como especialistas para enfrentar estas problemáticas clínicas. Otros simplemente se limitan a sostener que la falta de cubrimiento por parte de las empresas prestadoras de salud (EPS) para los trastornos relacionados con el consumo de sustancias y el alcohol es una gran limitante para iniciar tratamientos que prevengan mayores complicaciones y desenlaces fatales asociados con la adicción y sus comorbilidades médicas.
Existe un grupo minoritario del cuerpo médico que ha desarrollado actitudes negativas hacia los pacientes médicamente enfermos que consumen sustancias, lo cual perturba aún más la posibilidad de recibir un tratamiento adecuado y eficiente.
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Recientemente, la legislación colombiana obligó a las EPS a brindar atención integral a los pacientes que presenten trastornos relacionados con el consumo de sustancias dentro de los diagnósticos de trabajo al ingreso o cuando este problema de salud es documentado durante la estancia hospitalaria.
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