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Juan Francisco Gálvez Flórez Médico psiquiatra Editor invitado
Ha sido escasa la incorporación de conceptos bioéticos en el diagnóstico y la terapéutica en psiquiatría. A diferencia de otras especialidades, para los psiquiatras no ha sido fácil interiorizar criterios de acción provenientes de la reflexión bioética, por las dificultades que presenta la psiquiatría para ajustarse a las exigencias del modelo biomédico actual.
Además, se sugiere que el psiquiatra en el hospital general tiene los elementos necesarios para cumplir un papel de liderazgo en el terreno bioético. En términos generales, una interconsulta al comité de ética médica va más allá de los aspectos relacionados con la competencia legal o de los principios básicos de la bioética (autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia). Implica que un clínico con conocimiento suficiente del campo tenga un amplio entendimiento sobre el papel de los factores psicológicos subyacentes a la resolución de conflictos entre el personal médico, el paciente y su familia; así como una aproximación empática hacia los colegas de las otras especialidades que implementan las decisiones en medio de problemas de tipo ético. Históricamente las personas que practican la psiquiatría en el hospital general han sido activas e influyentes en los comités de ética.
Algunos documentos importantes en el marco del ejercicio bioético dentro de la especialidad de la psiquiatría son la declaración de Hawai (1977), que introdujo los principios y normas éticas para la práctica psiquiátrica, y su revisión de Viena (1983), donde se describen 10 puntos que tienen en cuenta los adelantos científicos y los cambios sociales del momento.
Además, existe un anexo en la declaración de la Asociación Mundial de Psiquiatría que incluye temas como el papel del psiquiatra en la eutanasia, la selección de sexo y el trasplante de órganos. Otros puntos de interés se tratan en la declaración de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) sobre el sumario Principles of Medical Ethics of the American Medical Association (2001), y también se cuenta con el Código Deontológico de la Asociación Colombiana de Psiquiatría (2006), que se encamina hacia aspectos específicos de la práctica, como la violación de los límites relacionales con el paciente, temas asociados con la confidencialidad y conflictos de interés e investigación clínica (1).
Sin embargo, es importante resaltar que varios aspectos de la práctica de la medicina psicosomática plantean desafíos éticos que no se encuentran específicamente anotados en estos

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