A pesar de la importancia que ha revestido en los últimos años la psiquiatría de corte biológico, y de la predominancia en ocasiones marcada que se le ha querido dar en algunos programas de residencia alrededor del mundo, la actitud psicoterapéutica —cuando no la psicoterapia propiamente dicha— sigue siendo en la práctica una herramienta indispensable y el sello de identidad del psiquiatra.
Sin desconocer en modo alguno la importancia para el tratamiento de nuestros pacientes de los aportes de la biología a la psiquiatría, existe desde los orígenes mismos de nuestra disciplina, e incluso la precede, una actitud psicoterapéutica indispensable. Nos acompaña en nuestro quehacer más cotidiano y ha hecho posible el desarrollo de variadas técnicas psicoterapéuticas, que pretenden aportar el elemento humano indispensable para la atención integral de los pacientes, aquella que se basa en una concepción del bienestar físico, mental y social del individuo, tan pregonado desde hace tiempo en nuestra defi nición de salud.
Desde los aportes esenciales del psicoanálisis, primer intento de sistematización rigurosa de la técnica psicoterapéutica, son muchas y muy variadas las modalidades de intervención en este campo. Todas se apoyan, empero, en la importancia de la relación humana y de la palabra en el tratamiento del dolor humano.
Podríamos decir que silenciosa, como en muchas ocasiones podría ser la psicoterapia, es la relación que pretendemos esbozar: la metodología es a la ciencia lo que la psicoterapia es a la psiquiatría.
Alejandro Rojas-Urrego Editor invitado Director Instituto Colombiano de Psicoanálisis
Carlos Gómez-Restrepo Editor invitado Director Revista Colombiana de Psiquiatría Ver documento completo |
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La metodología es a la ciencia lo que la psicoterapia es a la psiquiatría.
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